
Una revista para gente que lee
Dicen que veinte años no son nada. Menos aún pueden serlo 365 días. El Librero comenzó a correr por las calles de Venezuela por primera vez el año pasado en agosto. Con 52 páginas (27.5 cm de ancho por 31 cm de alto) y la esperanza de que el modelo de negocio pudiera funcionar. Gratuito. Muy bien impreso, con una apariencia de lujo que dejara con la boca abierta a quienes la sostenían en la mano. Dirigido a los lectores de libros y a los libreros, los príncipes del canal de la distribución tradicional.
¿Cuál era la idea de su foco editorial? Ofrecer información bien elaborada sobre las novedades editoriales que llegan a las librerías venezolanas. Reseñas cortas, entrevistas, reportajes, crónicas... Todos los géneros, todas las miradas sobre los libros, los autores, los editores, y todos los aspectos posibles sobre el negocio de las librerías... Información de primera mano. Pero información. El Librero no es moral. Lo hemos dicho y lo ratificamos. Existen demasiadas propuestas morales en el universo hoy en día como para agregar una nueva fiscalización de los gustos y placeres.
La propuesta contenía una suerte de paradoja de los tiempos modernos: honrar la austeridad en todo lo que el proyecto lo permitiese, sin afectar el altísimo nivel necesario en la calidad de las personas involucradas en la producción, en los materiales utilizados y en los procesos que hacen posible su salida a la calle. Con estas definiciones, El Librero salió en agosto del año 2006 a buscar lectores.
Qué pretendía esta publicación: salirle al paso a la idea de que las revistas bien pensadas y bien producidas no tienen viabilidad en Venezuela y a otra idea tan perversa como la anterior, que no hay lectores en el país para sostener tantas páginas mensuales.
Un año después podemos sentirnos satisfechos. La publicidad ha crecido. Los lectores nos llaman pidiendo que imprimamos más ejemplares porque no la consiguen en las calles. Las librerías confiesan que hacen los pedidos habituales con El Librero en la mano. Y la marca se ha convertido, sin inversión real, en un vehículo de comunicación potente que ya ha trascendido las fronteras de Venezuela.
Comenzamos, ya lo hemos dicho, con 52 páginas. Sergio Dahbar como editor. Rafael Osío Cabrices en la redacción. Gustavo González en el diseño gráfico. Efrén Hernández en la fotografía. Y el grupo Intenso en la impresión. Se sumaron dos estudiantes de periodismo, Nabila Fernández y Marcel Ventura. Y Vasco Szinetar como editor gráfico. Crecimos en colaboradores nacionales e internacionales de primera línea: Ibsen Martínez, Alberto Barrera, Tomás Eloy Martínez, Pepe Verdes, Luis López Nieves, Manuel Rivas, Nicolás Casariego, Enrique Vila Matas, Vicente Verdú, Edmundo Paz Soldán, Sergio Chefjec, Héctor Concari, Fabrizio Mejía Madrid, Hugo Chaparro Valderrama, etcétera.
Dicen que veinte años no son nada. Menos aún pueden serlo 365 días. El Librero comenzó a correr por las calles de Venezuela por primera vez el año pasado en agosto. Con 52 páginas (27.5 cm de ancho por 31 cm de alto) y la esperanza de que el modelo de negocio pudiera funcionar. Gratuito. Muy bien impreso, con una apariencia de lujo que dejara con la boca abierta a quienes la sostenían en la mano. Dirigido a los lectores de libros y a los libreros, los príncipes del canal de la distribución tradicional.
¿Cuál era la idea de su foco editorial? Ofrecer información bien elaborada sobre las novedades editoriales que llegan a las librerías venezolanas. Reseñas cortas, entrevistas, reportajes, crónicas... Todos los géneros, todas las miradas sobre los libros, los autores, los editores, y todos los aspectos posibles sobre el negocio de las librerías... Información de primera mano. Pero información. El Librero no es moral. Lo hemos dicho y lo ratificamos. Existen demasiadas propuestas morales en el universo hoy en día como para agregar una nueva fiscalización de los gustos y placeres.
La propuesta contenía una suerte de paradoja de los tiempos modernos: honrar la austeridad en todo lo que el proyecto lo permitiese, sin afectar el altísimo nivel necesario en la calidad de las personas involucradas en la producción, en los materiales utilizados y en los procesos que hacen posible su salida a la calle. Con estas definiciones, El Librero salió en agosto del año 2006 a buscar lectores.
Qué pretendía esta publicación: salirle al paso a la idea de que las revistas bien pensadas y bien producidas no tienen viabilidad en Venezuela y a otra idea tan perversa como la anterior, que no hay lectores en el país para sostener tantas páginas mensuales.
Un año después podemos sentirnos satisfechos. La publicidad ha crecido. Los lectores nos llaman pidiendo que imprimamos más ejemplares porque no la consiguen en las calles. Las librerías confiesan que hacen los pedidos habituales con El Librero en la mano. Y la marca se ha convertido, sin inversión real, en un vehículo de comunicación potente que ya ha trascendido las fronteras de Venezuela.
Comenzamos, ya lo hemos dicho, con 52 páginas. Sergio Dahbar como editor. Rafael Osío Cabrices en la redacción. Gustavo González en el diseño gráfico. Efrén Hernández en la fotografía. Y el grupo Intenso en la impresión. Se sumaron dos estudiantes de periodismo, Nabila Fernández y Marcel Ventura. Y Vasco Szinetar como editor gráfico. Crecimos en colaboradores nacionales e internacionales de primera línea: Ibsen Martínez, Alberto Barrera, Tomás Eloy Martínez, Pepe Verdes, Luis López Nieves, Manuel Rivas, Nicolás Casariego, Enrique Vila Matas, Vicente Verdú, Edmundo Paz Soldán, Sergio Chefjec, Héctor Concari, Fabrizio Mejía Madrid, Hugo Chaparro Valderrama, etcétera.
Y a medida que avanzábamos en el camino adquirimos los derechos de The New York Times, para utilizar dos biblias de los lectores de libros en inglés: The New York Review of Books y The New York Times Book Review. Con estos materiales de primera línea, logramos sacar adelante el encartado de doce páginas, en papel bond, Los Libros, con textos de autores de primer nivel como Timothy Garton Ash y Alma Guillermoprieto. Un lujo que compartimos con nuestros lectores y anunciantes, como muestra del interés del Grupo Editorial Cyngular de generar proyectos editoriales de altísima calidad.
A todos los que creyeron en el proyecto, a todos los que apoyaron la iniciativa, a todos los que pusieron un grano de arena para salir adelante, deseamos de manera sincera agradecerles que este proyecto -que también es suyo- hoy tenga un año y ya camine tan bien.
¿Planes a futuro? Muchos. Evaluar las posibilidades de sacar una suscripción para lectores que desean recibirla en la casa, y estudiar la internacionalización de la propuesta. Ideas que habrá que trabajar con idéntica pasión que hasta ahora. Un reto complejo pero emocionante.
-S.D.

5 comentarios:
enhorabuena, Sergio.
Qué ganas de que salgan on-line por fin para que los que estamos afuera podamos consultar la revista. He podido ver algunos números que me han traído amigos y es una revista que trae esperanza, sin lugar a dudas.
Mis mejores augurios para que celebren muchos de estos aniversarios.
un saludo.
soy Juan Carlos Chirinos, por cierto!
Juan Carlos
Gracias por estas palabras. Son muy necesarias porque aunque las cosas van bien hace falta mucho apoyo. Un abrazo
Sergio
celebremos, Sergio.
Sin lugar a dudas, lo mejor que ha pasado en el último año en nuestro convulsionado país...una muestra de que la voluntad y el conocimiento pueden con todos los obstáculos.
gracias por esta syngular revista.
Mis mejores augurios para que celebren muchos de estos aniversarios y espero que estén on line lo antes posible. de todas todas me suscribo.
un enorme abrazo.
mharía
Hola Sergio, estuve en Caracas en agosto y aluciné con El Librero. Me pareció un proyecto precioso, el barco soñado para enrolarnos. Si alguna vez necesitas un corresponsal en España más allá de Pepe Verdes, por favor avísame.
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