Miércoles | Septiembre 12, 2007

¡UNA NOVELA DE HÉCTOR BUJANDA!

LA ÚLTIMA VEZ

 

 Rafael Rattia

 

Un Jurado calificador de lujo conformado por Luis Barrera Linares, Juan Cruz Ruíz, Luis López Nieves, María Pilar Puig y Ana Teresa Torres, escritores (narradores y ensayistas) de impecable trayectoria literaria otorgó el premio único de la segunda edición (II Premio Bienal de novela “Adriano González León” a la novela del escritor Héctor Bujanda (Caracas, 1968)

 

Una mínima confesión quizás un tanto imaginaria: al lector terco y persistente siempre le aguarda un libro maravillosamente editado, con los cuidados que ostentan las muy raras pequeñas joyas en papel. Esta primera reimpresión que emerge a la abigarrada superficie del mercado editorial venezolano en el mes de Julio de este año, bajo los auspicios de la prestigiosa Editorial NORMA, se incluye en una bellísima colección titulada “ La Otra Orilla ”.

 

“La última vez”  es un magnético y trepidante río narrativo constituido por once capítulos o partes y unas modestas 150 páginas que, -ahora que las leo con la inusual vehemencia de un lector ávido, insaciable y enfebrecido por los efectos de sus páginas-, el Jurado distinguió enhorabuena.

 

Dos memorables epígrafes que a modo de paratextos hacen las veces de frontispicio a esta singular novela de Bujanda; uno del novelista y ensayista argentino Ricardo Piglia y otro del escritor S.W. Sebal que iluminan la bienvenida al lector que se dispone a recorrer este subyugante itinerario narrativo.

 

La novela se inicia con una ceremonia fúnebre: el entierro de Ricardo, un joven homosexual perteneciente a una modesta familia de clase media que, a raíz de los cataclismos insurrecciónales que sacudieron la capital de Venezuela, comienza a acusar recibo de un irreversible proceso de descalabro y desmoronamiento que no se detendrá ni con artificios avanzados de sobrevivencia.

 

Pacientemente, como los Maestros orfebres de la palabra, Héctor Bujanda va tejiendo, a modo de fino zurcido escritural, una historia salpimentada de enrevesadas intrigas y evanescentes tramas ficcionales que difícilmente pueden dejarse a un lado una vez posesionadas de nuestra atención lectora.

 

Sus personajes: José Ramón (Abogado, exadministrador de la Lotería de Caracas) devenido redactor creativo y vendedor de publicidad para radio y prensa. Mamá, exempleada  del Instituto de Medicina Tropical de una Universidad; Katty, estudiante universitaria en Barcelona-España, personaje enigmático y sin rostro dibujado por el autor que a la sazón sirve de cómplice  epistolar a José Ángel, la voz que conduce el hilo narrativo de esta inquietante y sabrosa historia.

 

Por las páginas de esta novela desandan las ánimas en pena de personajes signados por la desdicha; suicidas como el Tío Francisco, pequeño hacendado dueño de una hacienda en Guasdualito (Apure) quien, uncido a las yuntas tenebrosas de la muerte voluntaria, opta por quitarse la vida al descubrir que Elizabeth, su segunda esposa, veinte y tres años menor que él, ardía entre las llamas fogosas del sexo con sus chicuelos sobrinos que iban a pasar sus vacaciones de Agosto en la hacienda de Guasdualito.

 

La Tía Mercedes , personaje depresivo crónico e irremediable también escoge la solución rotunda  del suicidio. Y Dolores, otro miembro de una especie de cofradía de la muerte, se descerraja un escopetazo volándose la tapa del cráneo. ¡Que muerte tan inelegante la de Tía Mercedes! Dígame usted: tomarse una caja de calmantes con una botella de Vodka y arrojarse de un octavo piso de un apartamento de El Paraíso.

 

Vuelvo sobre los personajes imaginados por nuestro novelista: seres desquiciados, aguijoneados por incurables melancolías, existencias laceradas por males indescriptibles transitan por las páginas de LA ÚLTIMA VEZ.

 

Un rasgo insobornable de verosimilitud, al tiempo que de literaturidad en esta novela lo constituye la familiar toponimia que, cual álbum íntimo, acompaña nuestro imaginario representacional urbemático. El barrio El Cementerio, Plaza Las Américas, Maripérez, El Junquito, El Guaire, Las Mayas, Roca Tarpeya, Santa Rosalía, San Martín, en fin; toda Caracas con sus inimaginables escondrijos barriobajeros sirve de telón de fondo de una compleja geografía mental por donde transitan esa vidas truncas que se le ocurre a la extraordinaria imaginación del escritor.

 

Con un lenguaje sencillo y fluido, sin ostentación vana de floripondios léxicos ni petulantes ditirambos expresivos; dueño de una semántica de la calle que, no obstante, no le hace concesiones a la Vulgata del coloquialismo ramplón y pedestre de cierta narrativa populachera; Héctor Bujanda nos obsequia a sus lectores que estimo serán legión una propuesta narrativa que lo coloca en la ruta de la más impecable tradición literaria hispanoamericana de los últimos años.

 

Esta novela es un crudo testimonio de una nación que alguna vez se llamó “Venezuela” y que desde finales de los años ochenta de la pasada centuria viene desbarrancándose de abismo en abismo, de tragedia en tragedia y así sucesivamente; como lo dice literalmente el novelista en la página 31, “una cagada tras otra, pues”. Esta novela es fiel evidencia de que la narrativa venezolana goza hoy de espléndida y vigorosa salud y de una u otra forma es el reflejo especular del complejo y cambiante espíritu de una época nada encomiable por cierto.

 

Fijado por Rafael at 03:39 | Permanent Link | Comentarios (1) |
Comentarios

1 - Señor Rafael Rattia, quiero felicitarle por tan enjundiosos estudios críticos-literarios. Luego de leerlos me quedo preguntando de dónde saca usted tanto tiempo para escribir tanto y con tan sabrosa prosa literaria?
Le saludo cordialmente... José Luis Manrique (Comment this)

Written by: Anónimo at 2007/09/12 - 04:45:35

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