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Escribe frases breves. Comienza siempre con una oración corta.
Utiliza un inglés vigoroso. Sé positivo, no negativo.
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La
jerga que adoptes debe ser reciente, de lo contrario no sirve.
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Evita el uso de adjetivos, especialmente los extravagantes como
"espléndido, grande, magnífico, suntuoso".
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Nadie que tenga un cierto ingenio, que sienta y escriba con
sinceridad acerca de las cosas que desea decir, puede escribir mal
si se atiene a estas reglas.
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Para
escribir me retrotraigo a la antigua desolación del cuarto de
hotel en el que empecé a escribir. Dile
a todo el mundo que vives en un hotel y hospédate en otro. Cuando
te localicen, múdate al campo. Cuando te localicen en el campo,
múdate a otra parte. Trabaja todo el día hasta que estés tan
agotado que todo el ejercicio que puedas enfrentar sea leer los
diarios. Entonces come, juega tenis, nada, o realiza alguna labor
que te atonte sólo para mantener tu intestino en movimiento, y al
día siguiente vuelve a escribir.
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Los
escritores deberían trabajar solos. Deberían verse sólo una vez
terminadas sus obras, y aun entonces, no con demasiada frecuencia.
Si no, se vuelven como los escritores de Nueva York. Como
lombrices de tierra dentro de una botella, tratando de nutrirse a
partir del contacto entre ellos y de la botella. A veces la
botella tiene forma artística, a veces económica, a veces
económico-religiosa. Pero una vez que están en la botella, se
quedan allí. Se sienten solos afuera de la botella. No quieren
sentirse solos. Les da miedo estar solos en sus creencias...
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A
veces, cuando me resulta difícil escribir, leo mis propios libros
para levantarme el ánimo, y después recuerdo que siempre me
resultó difícil y a veces casi imposible escribirlos.
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Un
escritor, si sirve para algo, no describe. Inventa o construye a
partir del conocimiento personal o impersonal.
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