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La muerte de Mario Monteforte Toledo
(1911-2003) y el asesinato de Una manera de morir (1957-2003)* Seymour Menton |
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BIBLIOGRAFÍA
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NOTAS i Una búsqueda bibliográfica en Ovid revela un sólo libro sobre Monteforte, La narrativa di Mario Monteforte Toledo (1997) de Clara Camplani, tesis publicada en Roma en 1997; una sola tesis escrita en los Estados Unidos: Nicholas W. Rokas, Mario Monteforte Toledo: A Critical Analysis of His Prose Fiction (University of Missouri, 1973), cinco artículos y una entrevista. ii En realidad, según el Diccionario de Escritores Mexicanos, Monterroso salió de Guatemala y se radicó en México ¡en 1944!. iii En “Guatemala, Isla de Esperanza”, artículo publicado en 1951 en Cuadernos Americanos, Monteforte explica con detalles y en tono ecuánime (14-15) cómo Arévalo balanceaba “las fuerzas que lo rodeaban” (33), con un saldo positivo. Lo caracteriza como “un hombre cuyo haber, que pesa mucho más que su debe” (35). Sin embargo, en años posteriores, parece que Monteforte le guardaba resentimiento a Arévalo porque en setiembre de 1989 publicó un artículo titulado “Los actores del movimiento nacional 1944-1954”, Revista de la Universidad de San Carlos, 7, págs. 5-8, quejándose de que “El Dr. Arévalo se ha perfilado como símbolo y prototipo de la llamada Revolución de Octubre” (5). Para 2002, no lo incluyó en su Diccionario privado. En cambio, dedica un párrafo más o menos favorable a Jacobo Arbenz: “Estuvo en todas las revueltas, con una absoluta frialdad y eficacia. Nunca estaba asustado ese hombre. Tenía ideas claras. Era muy modesto. No era gente de muchos amigos. Era cordial, pero desconfiado, discreto, callado. Nunca entenderé cómo pudo caer como cayó.” En nuestras conversaciones de 1955, Monteforte criticaba a Arbenz por no haber repartido las armas que tenía a la clase obrera que habría defendido el gobierno revolucionario contra Castillo Armas. Otro detalle curioso respecto a la actitud de Monteforte hacia Arbenz es que en una publicación de 1949, titulada “Una democracia a prueba de fuego”, Monteforte lo elogia mucho a por haber dirigido la defensa del gobierno de Arévalo contra un golpe militar malogrado el 18-19 de julio de 1949. El atentado sucedió después del asesinato del coronel Arana, a quien Monteforte elogia señalando que constituía un obstáculo para los que planeaban el golpe: “hasta entonces obstáculo de tan siniestros planes” (Dept. of Special Collections, University of Kansas Libraries, page 8). No obstante, en el artículo de 1951, Monteforte declara que la muerte de Arana ayudó el movimiento revolucionario: “Ubico y más tarde Arana, que encarnaban las últimas esperanzas de las derechas nacionales y extranjeras, murieron en momentos igualmente oportunos y beneficiosos para el movimiento revoluconario” (15).Lo curioso es que Arana y Arbenz eran candidatos para la presidencia y había rumores que Arbenz estaba involucrado en el asesinato de Arana. El historiador James Handy presenta los dos puntos de vista sobre el asesinato en su artículo “The Guatemalan Revolution and Civil Rights”: “Arbenz reportedly enticed Arana out of Guatemala City with a tip about illegal arms in the presidential chalet in the resort town of Amatitlan, and had him killed in an ambush on his return. . . However, Arbenz and other top level officers argued that Arana had planned a coup, had threatened the president with an overthrow, and was returning to the capital with the arms to begin the revolt when Arévalo with congress’ approval, ordered his arrest. Arana’s men resisted arrest when stopped on their way back to the capital and Arana was killed in the ensuing battle” (6) ‘Se dice que Arbenz sacó a Arana de la capital con el pretexto de recoger armas ilegales encontradas en el chalet presidencial a orillas del Lago de Amatitlán y lo hizo acribillar en una emboscada mientras volvía a la capital. . . En cambio, Arbenz y otros oficiales de alto rango insistieron que Arana había planeado un golpe, había amenazado al presidente y volvía a la capital con las armas para empezar la rebeldía cuando Arévalo, con la aprobación del Congreso, decretó su detención. Los hombres de Arana se negaron a detenerse en el camino de regreso a la capital y Arana murió en el tiroteo’. En otra versión del asesinato, Arturo Arias dice que Arana “trató de derrocar al gobierno por medio de un golpe de estado”. Arbenz, ministro de defensa y sectores estudiantiles y obreros. . . “Procedieron a arrestar a los conjurados. Al intentarse el arresto del coronel Arana se produjo un intercambio de disparos durante el cual dicho personaje así como algunos asistentes de ambas comitivas resultaron muertos” (277). iv Solomon Lipp, “Mario Monteforte Toledo--contemporary Guatemalan novelist”. Hispania, 44 (setiembre, 1961), 420-427. v Nicholas William Rokas, Mario Monteforte Toledo: A Critical Analysis of His Prose Fiction. Ph. D. Dissertation, University of Missouri, Columbia, 1972, p. 4. vi J. L. Perdomo Orellana y Gerardo Guinea Diez, Mario Monteforte Toledo. Diccionario privado. Guatemala: Bancacafé, 2002. 6. Entre 1953 y 1958, Monteforte publicó en el Fondo de Cultura Económica de México seis traducciones:Los libros del conquistador (1953) de Irving Leonard, El mediterráneo y el mundo del mediterráneo en la época de Felipe II (1953) de Fernand Braudel (co-traducción con Wenceslao Rocas), La literatura norteamericana del siglo XX (1953) de H. Straumann, El alma romántica y el sueño (1954) de Albert Béguin, Las relaciones industriales y el orden social (1955) de W.E.Moore y Vida de John Maynard Keynes (1958) de E.F.Harrod. viii Véase la carta que me dirigió desde Guatemala, fechada el 14 de octubre de 1954, reproducida en mi Caminata por la narrativa latinoamericana (México: Fondo de Cultura Económica, 2002). Según Perdomo Orellana en el Diccionario Privado (2002), basado en la propia cronología de Monteforte publicada en Los desencontrados. Llegaron del mar. Siete cuentos (Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1993, 367), éste volvió a Guatemala en 1954 para asesorar al gobierno de Arbenz sobre el juicio que le sigue en el tribunal de La Haya el principado de Liechtenstein por un asunto de bienes alemanes. Según Monteforte, fue encarcelado en agosto por Castillo Armas durante nueve meses. En su libro titulado Conversaciones con Mathias Goeritz, Monteforte afirma entre 1979 y 1981 que fueron once meses de encarcelamiento: “Al producirse la invasión de 1954, me metieron en la cárcel once meses, sin explicación. Debo la liberación a una novela [sin nombrarla] que ganó un grueso premio internacional; ese dinero sirvió de base a un semanario de oposición que el gobierno destruyó en 1956 después de mandarme al exilio” (33). Como Castillo Armas derribó a Arbenz en junio de 1954 y la carta que recibí de Monteforte en octubre no alude nada a su encarcelamiento, esto queda por aclarar. Además, en la misma carta Monteforte dice que la Universidad de Guatemala le estaba preparando una especie de celebración para el 1 de noviembre con motivo del premio otorgado por la Unión de Universidades Latinoamericanas a Una manera de morir. Cuando lo conocí en junio de 1955, no dijo absolutamente nada sobre su encarcelación. O Monteforte no recordaba bien lo que le había pasado o quería exagerar lo que había sufrido durante el régimen de Castillo Armas para congraciarse más con sus amigos izquierdistas. ix En su propia autobiografía cronológica, publicada en el tomo de la Biblioteca Ayacucho de Caracas (1993), Monteforte dice que fundó Lunes en noviembre de 1955: otro lapso de memoria. Ya circulaba, por lo menos en junio y julio de 1955, porque yo lo leía. x Para una versión literaria de estas experiencias, léase el cuento “La frontera”, publicado en Cuadernos Americanos, 6, nov.-dic. de 1956 e incluido en la colección Cuentos de derrota y esperanza (Xalapa: Universidad Veracruzana, 1962). xi El embajador mexicano Francisco de Icaza tuvo que intervenir para que el gobierno guatemalteco dejara regresar a México a la esposa de Monteforte. xii Reproducida en Menton, Caminata por la narrativa latinoamericana, México: Fondo de Cultura Económica, 2002, epistolario, 112. xiii En el prólogo a la edición de la Biblioteca Ayacucho de Caracas en 1993, Monteforte recuerda su encuentro en 1945 con la obra de José Revueltas, “a quien sigo considerando uno de los novelistas latinoamericanos más importantes del hemisferio” (p. xxii). xiv Revueltas fue expulsado del Partido Comunista Mexicano en 1943. En 1948 ayudó a Vicente Lombardo Toledano a fundar el Partido Popular. En 1949 publicó la novela Los días terrenales que provocó una polémica entre los comunistas y Revueltas se sintió obligado a denunciar su propia novela y a retirarla en 1950. Abandona el Partido Popular en 1955 y fue readmitido en el Partido Comunista Mexicano en marzo de 1956. xv Jesús Arellano, “Una manera de morir”, Revista Mexicana de Cultura, 552 (27 de octubre de 1957), p. 11; Margarita Michelena, “Un libro necesario. Mario Monteforte Toledo. Una manera de morir”. Estaciones, II (invierno de 1957), 450-453; Emmanuel Carballo, “¿Etica o lógica?” (Una manera de morir), “México en la Cultura”, Novedades, 438, 11 de agosto de 1957, p.4. En un ensayo panorámico de la literatura guatemalteca, publicado en 1959 en Panorama das literaturas das Américas, dirigido por Joaquim de Montezuma de Carvalho y publicado en Nova Lisboa, Angola, el poeta guatemalteco Otto-Raúl González afirma sobre Monteforte que “su mejor novela sigue siendo, sin discusión, Entre la piedra y la cruz” (vol. III, p. 1042). Una manera de morir figura entre una lista de otras obras pero falta Donde acaban los caminos. xvi No obstante, en 1971, Monteforte publicó un breve resumen de la revolución de Guatemala de 1944 a 1954 en su libro Mirada sobre Latinoamérica (San José de Costa Rica: EDUCA). El resumen volvió a publicarse en 1975 en la Editorial Universitaria de la Universidad de San Carlos. Aunque el resumen trata de un modo crítico la actuación del Partido Comunista, para la década de los setenta, la denuncia del comunismo oficial no ponía en peligro las credenciales izquierdistas de Monteforte. xvii Aunque Fernando Alegría critica Una manera de morir por su anti-comunismo, elogia bastante a Monteforte en su Historia de la novela hispaoamericana, en la edición de 1965: “Sea cual sea su posición ideológica, ha expresado en sus libros la dramática condición del hombre centroamericano con una claridad e intensidad que no tienen parangón en la literatura de su tiempo” (226). xviii Véase Arthur Koestler, Ignazio Silone, André Gide, Richard Wright, Louis Fischer, Stephen Spender, The God That Failed, London: Hamish Hamilton, 1950. xix No creo que Monteforte haya sido tan redescubierto en el mundo literario. En el M.L.A. International Bibliography, no hay más que ocho artículos, entrevistas y disertaciones sobre Monteforte y su obra. xx En su autobiografía cronológica, publicada en la edición de la Biblioteca Ayacucho (1993), Monteforte afirma que “El trabajo de todos los escritores exiliados desde 1956 fue quemado en público ese año y prohibido, hasta 1986” (373). xxi En la primera edición del Diccionario (1967), se menciona Una manera de morir, atribuyéndole una segunda edición de 1964 y traducciones al francés y al húngaro, que no se confirman en la bibliografía en la edición de la Biblioteca Ayacucho, edición a cargo del mismo Monteforte. En la primera edición del Diccionario, se elogia Entre la piedra y la cruz, pero no hay ningún comentario sobre Una manera de morir. |
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| * Publicado anteriormente la revista Alba de América y en el suplemento dominical "Domingo" de Prensa Libre de Guatemala. |
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22 Jan 2006 |
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