El líder del Ejército Popular
Boricua "Los Macheteros", Filiberto Ojeda Ríos, un
auténtico mito para los independentistas
puertorriqueños, murió en un tiroteo con el FBI durante
una larga operación policial.
"Definitivamente, Filiberto Ojeda Ríos está muerto",
confirmó el jefe de la Policía puertorriqueña, Pedro
Toledo Dávila, tras haber sido informado por el FBI.
La operación para detener a Ojeda Ríos, de 72 años
y prófugo desde 1990, se inició en la tarde del
viernes, cuando casi un centenar de agentes federales
rodeó una residencia de la localidad de Hormiguero, a
150 kilómetros al oeste de San Juan. En el operativo
resultó herido un agente del FBI y fue arrestada la
esposa de Ojeda Ríos, Elma Beatriz Rosado Barbosa.
El FBI no informó en ningún momento del propósito
de la operación en marcha, y fue el jefe de la
policía puertorriqueña quien explicó que los agentes
federales habían localizado a Ojeda Ríos y que se
disponían a detenerlo.
En medio de una absoluta falta de información sobre
el resultado de la operación policial, los líderes del
Partido Independentista de Puerto Rico (PIP) sacaron a
las calles a su militancia para protestar contra lo que
ya anunciaban como "el asesinato" del líder del
Ejército Popular Boricua, más conocido como "Los
Macheteros".
El propio gobernador de Puerto Rico, Anibal Acevedo
Vilá, se quejó del hermetismo del FBI por la falta de
información.
El puertorriqueño más buscado por EEUU
Los agentes del FBI mantuvieron rodeada la
vivienda en que se encontraba Ojeda Ríos, después
del tiroteo, sin atreverse a ingresar para comprobar la
presencia del líder independentista y su estado, según
explicó Toledo. El jefe de la Policía puertorriqueña
subrayó en todo momento que su departamento no tenía
competencia alguna en la operación policial.
Tras la protesta emitida por el gobernador, que se
sumaba a las expresadas por diversas autoridades
puertorriqueñas, el FBI finalmente le confirmó hoy
oficialmente al gobierno de Puerto Rico la muerte de
Ojeda Ríos.
Trompetista de profesión, Ojeda Ríos se entregó a
la causa del independentismo puertorriqueño, lo que
le llevó a liderar el robo de siete millones de dólares
a un camión blindado de la compañía Wells Fargo el 12 de
septiembre de 1983, en la localidad de Hartford, estado
de Connecticut (EEUU).
Durante más de una década fue el puertorriqueño más
buscado por el gobierno federal de EEUU, después de que
en 1990 se quitara de uno de sus tobillos el dispositivo
de seguridad electrónico con el que se le controlaba su
libertad condicional.