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Querida Eudocia: Los
embajadores no somos políticos, sino duros observadores. Mi misión es informarle
a nuestro gobierno los hechos, para que tome decisiones sabias basadas en la
realidad, no en la fantasía.
Como resultado, y más allá de cualquier implicación
moral, he llegado a la conclusión de que la lucha de los países latinoamericanos
en contra del tráfico de drogas es un error. Claro, ningún país de América
Latina es independiente. La mayoría sigue, mansamente, las instrucciones que
recibe de Estados Unidos. Pero pienso que les convendría, en lo posible, no
hacer caso de estas órdenes imperiales; en vez de combatir el narcotráfico,
deberían fomentar la exportación de drogas. Te diré por qué:
1. La primera ventaja del narcotráfico es la creación
masiva de capitales. Desde que España descubrió América en el siglo XV, este
continente ha sido un obsequiador de capitales. Le han robado el oro, la plata,
el azúcar, el banano, el guano, el café... toda posible fuente de riquezas ha
sido usurpada de inmediato por el extranjero. De hecho, cada vez que se ha
descubierto una nueva fuente de riqueza, como el petróleo o el cobre, se le
regala a empresas extranjeras con la excusa de que los latinoamericanos no
tienen el capital necesario para explotarla.
Sin embargo, por primera vez en 500 años los
latinoamericanos han “virado la tortilla”, como dice una curiosa expresión
puertorriqueña. Por primera vez están extrayendo cantidades masivas de dinero de
Estados Unidos, a cambio de unas estúpidas hojas que se inhalan en cuestión de
minutos. Éste es un evidente beneficio para América Latina, porque estos grandes
capitales le dan fuerza y mayor autonomía a sus países, crean empleos, ayudan a
distribuir riquezas y muchos beneficios más.
2. La segunda gran ventaja, esta vez de tipo militar,
es que la droga es el arma más destructiva que posee América Latina, incluso más
poderosa que las armas nucleares. Las bombas sólo matan o mutilan a los seres
humanos. La droga es mucho más dañina. Por ejemplo, está destruyendo a los
futuros soldados de Estados Unidos: la juventud norteamericana. El estrago no es
sólo físico y mental, sino también social y político. El tráfico de drogas
destruye a comunidades enteras, fomenta el crimen y siembra el terror. Millones
de jóvenes norteamericanos nunca serán soldados porque mueren de sida, se están
pudriendo en las cárceles o han perdido la razón, gracias a las drogas.
3. Otra linda ventaja para América Latina es el daño
económico que sufre Estados Unidos. Se calcula que el precio total del consumo de
drogas, y sus consecuencias, supera los 300 mil millones de dólares anuales
debido a crímenes, mantenimiento de las cárceles, rehabilitación, gastos
policíacos, hospitales, pérdida de productividad, etc. En estos días el Congreso
de Estados Unidos acaba de aprobar un presupuesto militar de 400 mil millones,
una cantidad bastante similar. Por tanto, es evidente que la droga que exporta
América Latina le crea un gasto económico altísimo a Estados Unidos, y que sin
este gasto el Imperio tendría el doble de cohetes, barcos y aviones.
Por estas razones, entre muchas otras, querida Eudocia,
creo que Latinoamérica debe fomentar la exportación de drogas, no detenerla.
América Latina está en guerra con el poder imperial de Estados Unidos. La droga,
más efectiva que un millón de terroristas y misiles, es una excelente arma
secreta y letal.
Ahora bien: soy bizantino. Analizo estos hechos desde
una perspectiva neutral. Pero te admito que cuando intento analizarlos desde el
punto de vista de los norteamericanos, no veo solución. Quizás el gobierno de
Estados Unidos podría admitir su impotencia y pedirle a las Naciones Unidas que
los invada militarmente para restablecer la cordura, como en Irak, Afganistán,
Kosovo y muchos otros países. Pero no creo que en estos momentos el gobierno
estadounidense se sienta merecedor de un sacrificio tan noble de parte de la
comunidad internacional.
Saluda a papá de mi parte. En estos días me ha escrito
para decirme que nuestro Soberano lo invitó a palacio para elogiar mi labor como
embajador en Puerto Rico. No sé si lo habrá hecho para agradar a papá y
agradecerle los años que le sirvió como fiel primer ministro. De todos modos
agradezco sus palabras.
Recibe un fuerte abrazo de tu hermano
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