|
Querida Eudocia:
Uno de los mayores logros de la humanidad ha
sido la separación de la iglesia del estado. El concepto es muy
sencillo: el gobierno no debe inmiscuirse en los asuntos religiosos
y las religiones no deben interferir en los asuntos del gobierno.
Nadie pierde, todos ganan.
Si el gobierno se mete en los asuntos religiosos, tarde o temprano
querrá decirle a la gente cómo y a quién rezarle. Se pierde la
libertad de conciencia. En cambio, si las religiones se meten en los
asuntos del gobierno, entonces es evidente que en algún momento
intentarán imponer sus creencias a toda la sociedad. Es lo que
ocurrió durante la Edad Media europea y lo que ocurre hoy día en
algunos países musulmanes. En este caso, también se pierde la
libertad de conciencia.
Desde tiempos antiguos casi todos los gobiernos han unido la
política con la religión. Los faraones egipcios se autoproclamaban
divinos; es decir, eran reyes y dioses. El emperador de Roma era
también el Sumo Pontífice de la religión pagana. El Inca se
consideraba hijo del sol. Existen muchísimos ejemplos de sociedades
cuyos monarcas eran considerados dioses o jefes religiosos. De
hecho, en pleno siglo XXI todavía existen casos tan curiosos como
arcaicos. La reina de Inglaterra es la jefa de la Iglesia Anglicana.
El gobernante máximo de Irán es un ayatola. En el Tibet, muchos
creen que el Dalai Lama es un dios-rey. Etcétera.
Son las religiones las que más se benefician cuando se separa la
iglesia del estado. El mismo Jesucristo dijo que había que dar “al
César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, lo cual es
una evidente separación de los asuntos terrenos y celestiales. Hoy
día, en el Imperio del Norte, la separación de iglesia y estado es
una tradición muy fuerte que los gobiernos se ven obligados a
respetar. Como resultado, es uno de los países más cristianos del
mundo y tiene miles de iglesias muy prósperas.
Pero estos religiosos norteamericanos no se dan cuenta de la suerte
que tienen. Ignoran por completo los peligros que implica vivir bajo
un gobierno que se ha aliado con una religión específica. Como
resultado, el 2 de enero de 2008, durante el “caucus” del estado de
Iowa, los miembros del Partido Republicano le dieron la victoria a
Mike Huckabee, un ministro protestante y fundamentalista que no cree
en la teoría de la evolución: está convencido de que el mundo
comenzó con Adán y Eva.
Hoy día pocas religiones interpretan la Biblia literalmente. La
Iglesia Católica, por ejemplo, ha dicho que la interpretación
literal de la Biblia es “suicidio intelectual”. Sin embargo, existe
un gran sector fundamentalista cristiano, especialmente en el
Imperio del Norte, que se empeña en afirmar que la verdad de la
Biblia es literal, no simbólica.
Querida hermana, desde que estoy en América Latina he visto, con
gran temor, que cada día crece más el poder de los fundamentalistas
cristianos en el Norte, y que éstos aspiran a tomar el poder
político. El día que lo tomen e intenten imponer sus creencias al
resto del país, comenzará una Segunda Guerra Civil con consecuencias
devastadoras no sólo para el Imperio del Norte, sino para el mundo
entero.
Te besa tu hermano,
|