La pasión histórica de Luis López Nieves
Por Francisco Font Acevedo
Viernes, 7 de julio de 2006
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La pasión histórica de Luis López Nieves
La pasión por la historia es un rasgo distintivo de la obra de Luis López Nieves. Desde su célebre relato “Seva” de 1984, pasando por la colección de cuentos “La verdadera muerte de Juan Ponce de León” de 2000, hasta llegar a su reciente novela “El corazón de Voltaire”, López Nieves, como hiciera la promoción de narradores puertorriqueños de los 70, siempre ha encontrado en la historia materia prima para su ficción. López Nieves, sin embargo, se aparta de los narradores setentistas en el manejo de los materiales literarios y extra literarios con los cuales construye sus relatos.

La inclusión de facsímiles apócrifos de cartas y otros documentos que remedan materiales propios de la investigación histórica, le han dado una textura extra literaria y un efecto de verosimilitud a sus relatos que lo apartan notablemente de otros procedimientos literarios convencionales. Esta modalidad literaria, bautizada por el autor como “historia trocada”, dinamita los cimientos del discurso histórico para reformular en la ficción versiones alternas de la historia oficial, al tiempo que propone una lúcida reflexión sobre la contaminación literaria que subyace en el discurso pretendidamente objetivo de la historia.

En “El corazón de Voltaire”, López Nieves abandona el hiperrealismo de la documentación histórica que leímos en “Seva”, para sumir al lector en una modalidad estructural más contemporánea: el correo electrónico. La novela construida toda con la reproducción facsimilar de correos electrónicos le imprime el dinamismo y la ligereza afines con el asunto de la novela: determinar si el corazón del Voltaire, conservado en la Biblioteca Nacional de París, es legítimo o no. De esta forma se establece una relación entre la intriga histórica que remite al máximo escritor e intelectual del siglo XVIII francés y la novela epistolar, que se originó en el mismo siglo, pero que en la novela asume su modalidad postmoderna.

El encargado de resolver el misterio es Roland de Luziers, profesor de genética de La Sorbona, quien junto a una colega historiadora, Ysabeau de Vassy, descubrirán un Voltaire de menor lustre que el mitificado por la historia oficial. Un Voltaire que presenció amedrentado la revolución francesa (que le proclamó su padre intelectual), que viajó por América (incluso por Puerto Rico) y que recurrió al socorro de la iglesia católica que toda la vida había atacado. Una figura histórica y mitificada que termina parodiando sus propios preceptos, pero que al recuperarse institucionalmente es higienizada.

“El corazón del Voltaire” cumple bien estructural y argumentalmente su cometido. Ningún cabo queda suelto, las caracterizaciones de los personajes son convincentes y la solución de la intriga es original y plausible. Es una novela que por su factura estructural se lee con rapidez y busca apelar a un gran público. Para los interesados en la intriga histórica será un deleite; para otros lectores, menos seducidos por la recuperación histórica y el procerato, un argumento que se sostiene en autenticar los restos de una figura histórica y legendaria, aunque sea Voltaire, puede resultar de poco interés.

Sea cual sea su temperamento y gusto como lector, “El corazón de Voltaire” de Luis López Nieves nos recuerda con elocuencia que la Historia no está escrita en piedra y que siempre debe escribirse con h minúscula.

 
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