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Al Supremo en uno de sus peores momentos
por ortizfeliciano
Friday, Aug. 01, 2008 at 1:03 AM
ortizfeliciano@yahoo.com 787-450*-7311 por todos los caminos de mi tierra
Donde hay poca justicia es un peligro tener razón.
Quevedo y Villegas.
La obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo. -Platón
Hace unos pocos mese hablabamos en los días que se había publicado
cartas que asociaban demasiado afablemente a Madero con los caciques
del Supremo de Puerto Rico, cartas que mencionaban donativos de miles a
la vez que la controversia de Paseo Caribe hervía, y en esos mismos
días una mujer y sus hijos era asesinada luego de ir tres veces en
busca de ayuda y protección (tenía una orden de protección válida de
violencia doméstica contra su esposo y se hallaba escondiéndose de el
en la isla). El comentario era inescapable, era muy mal momento para
hablar de justicia en Puerto Rico.
Las noticias sombrías
sobre la resolución del Supremo referente a Paseo Caribe aunque
francamente no son sorpresas (sorpresa hubiese sido que hubiese pasado
otra cosa, pero comoquiera la fe es lo último que se pierde) me
impulsan a rápidamente reaccionar. Lo cierto es que mucho de lo que
habré de plantear son asuntos que he ponderado previamente, muchos de
los eventos o de las cadenas de eventos, son perfectamente
corroborables. Tal vez en este momento, nuevamente por la prisa que
siento, no lo haré, pero el compromiso de fundamentarlo todo está
planteado.
Una decisión de Hernández Dentón y Anabelle
Rodríguez sobre esta controversia, ambos se deben haber inhibido por
sus evidentes conflictos de interés, es asunto que mina inexorablemente
en sus fundamentos la credibilidad del foro. Habíamos señalado que esta
decisión era una especie de Waterloo para el Supremo de Hernández
Denton, el fin de la época de inocencia y la mística jurídica. Hoy los
señalamientos marxistas fundamentales de cómo el sistema jurídico
democrático no deja nunca de ser un instrumento de dominación al
servicio de los grandes intereses y clases capitalistas, se confirman.
Hoy el Supremo vuelve (si alguna vez dejó de serlo) a ser el Supremo de
Cecil Snyder el fiscal que amapuchó el juicio de Albizu Campos
(arreglando el jurado para garantizar un final que se ajustara a los
intereses de la metrópoli imperial, de los intereses de los
capitalistas colonialistas de la Eastern Sugar y Porto Rico Sugar,
entre otros, y que respaldara el interés represivo del FBI y su zar
J.Edgar Hoover) y recibió como premio el ser nombrado por Muñoz Marín
el primer juez presidente del Supremo del ELA. Hoy la profesión togada
de Puerto Rico vuelve a ser la clase que olvida que desaforó a Albizu
Campos por unos hechos de los cuales no fue enjuiciado justamente y
realmente fue rechazado por su patriotismo.
Lo cierto es que
la voz de la Honorable Liana Fiol Matta en su disidencia y concurrencia
es la única razón que encontramos de esperanza en esta judicatura que
ha demostrado tener precio y amo.
¿Qué actitud debemos
asumir…? En la búsqueda de esta respuesta me debo inspirar en la lucha
de cientos de años que tuvieron que desarrollar las mujeres en la
consecución de su emancipación e igualdad, que hoy sigue, y que con
tanta decisión judicial adversa e injusta tuvo que encararse. Brown v.
Board of Education, las dos decisiones que por fin dieron al traste con
el sistema de segregación en los sistema de educación pública de los
EEUU, llegó tras unos sesenta años de Plessy v. Ferguson, decisión de
la Corte Suprema que en el 1896 autorizó la segregación décadas después
de la abolición de la esclavitud.
Lo cierto es que la
historia del sistema judicial es una historia de muchos y frecuentes
capítulos que ponen en tela de juicio los principios filosóficos que
supuestamente alimentan dicho sistema. Lo cierto y definitivamente
bochornoso es que en muchas ocasiones las decisiones han ondeado según
el vaivén de intereses mezquinos y propósitos indignos.
En el
1942 cuando la nación americana le declaró la guerra a Japón, encarceló
a miles de ciudadanos americanos de descendencia japonesa (más de
110,000) sin ninguna consideración de debido procedimiento (sin embargo
esa misma guerra EEUU le había declarado la guerra a Alemania y a
Italia, y no realizó acciones similares contra descendientes de esas
nacionalidades). Ese capítulo bochornoso justificó las siguientes
palabras de un periodista que se enfrentó al sistema en más de una
ocasión en defensa de los valores de la justicia.
Wendell Willkie, en el Saturday Evening Post el 27 de junio del 1942 escribió:
“Today we are living once more in a period that is psychologically
susceptible to witch hanging and mob baiting. And each of us, if not
alert, may find himself the unconscious carrier of the germ that will
destroy our freedom. For each of us has within himself the inheritances
of age-long hatreds, of racial and religious differences, and everyone
has a tendency to find the cause for his own failures in some
conspiracy of evil. It is, therefore, essential that we guard our own
thinking and not be among those who cry out against prejudices
applicable to themselves, while busy spawning intolerances for others.
In addition, as citizens, we must fight in their incipient stages all
movements by government or party or pressure groups that seek to limit
the legitimate liberties of any of our fellow citizens. For government,
which should be the very guardian of these liberties, is frequently,
through excess zeal or desire for quick accomplishment of a purpose,
the oppressor. And political parties, overanxious for vote catching,
become tolerant to intolerant groups. I have noticed, with much
distress, the excessive wartime activity of the investigating bureaus
of Congress and the administration, with their impertinent and indecent
searching out of the private lives and the past political beliefs of
individuals. Such methods, of course, are employed with the excuse of
protecting the nation from subversive activities. So are those of the
Gestapo. I have been appalled at the callous indifference of high
officers of the navy to the obvious and undemocratic discrimination
against Negroes, and disturbed to find similar discrimination too often
in the ranks of industry and labor. I have been shocked to read that
the Department of Justice seeks to revoke the citizenship of
naturalized citizens suspected of foreign allegiance, rather than
forthrightly to prosecute such persons for whatever crime they may be
guilty of. The course it is pursuing casts doubt on the rights of all
naturalized citizens to the same treatment before the law as is enjoyed
by their fellows who were born here. I have been sickened to see
political parties flirting with remnants of anti Catholic Ku Klux
Klanism and hesitating to denounce the anti-Semitism of Coughlinites
and others. For now more than ever, we must keep in the forefront
of our minds the fact that whenever we take away the liberties of those
we hate, we are opening the way to loss of liberty for those we love.
Our way of living together in America is a strong but delicate fabric.
It is made up of many threads. It has been woven over many centuries by
the patience and sacrifice of countless liberty-loving men and women.
It serves as a cloak for the protection of poor and rich, of black and
white, of Jew and gentile, of foreign - and native-born. For God's
sake, let us not tear it asunder. For no man knows, once it is
destroyed, where or when man will find its protective warmth again.”
Nosotros los que nos negamos a olvidar nuestra verdadera historia
(aunque estos capítulos los esconden en la Escuela de Derecho de la
Universidad de Puerto Rico) recordamos como la Ley de la Mordaza y las
listas de ‘subversivos’ enmarcaron cientos de arrestos injustificados
durante la Revuelta Nacionalista, sin orden de detención y ningún asomo
de debido procedimiento justamente inaugurando nuestra Constitución y a
manos del entonces secretario de Justicia y luego presidente del
Supremo Trías Monge (que luego supuestamente se arrepentiría de sus
años de testaferro colonial). Época en que tener una bandera
puertorriqueña era suficiente motivo para ser arrestado y fichado.
Hoy los autonomistas luchan por conseguir mayores poderes y
“soberanía”, no es esto un intento de reivindicar los derechos
adquiridos por el pueblo puertorriqueño en la Carta Autonómica y que
nos fueron arrebatados ilegalmente mediante el infame Tratado de París.
Veamos como se intenta ‘legalizar’ la injusticia en el ejemplo
que narra Luis López Nieves “En el 1898, tras la mal llamada guerra
Hispano-Americana (Hispano-Estadounidense), los norteamericanos se
quedaron con Puerto Rico como botín de guerra. De inmediato impusieron
el inglés como único idioma oficial de la nueva colonia. El nombre del
país, incluso, cambió a Porto Rico. El gobierno, de generales y civiles
norteamericanos, operaba en inglés. El sistema escolar enseñaba en
inglés desde el primer grado. Niños de seis años de edad, tanto de la
ciudad como del campo, debían recibir instrucción en inglés.
Claro, los puertorriqueños no hicieron caso. Los maestros daban las
clases en español y sólo cambiaban al inglés -con la complicidad de los
estudiantes- cuando alguno de los supervisores gringos se asomaba al
aula o salón de clases. En el 1948, tras una larga lucha de
cincuenta años que no tengo espacio para contar, los gringos se dieron
por vencidos. Aceptaron el español como idioma dizque cooficial y
permitieron que el sistema educativo regresara al español. Los gringos
simplemente oficializaron la realidad, porque el idioma de un país no
se cambia por decreto.”(Tomado de, y disponible en: http://www.ciudadseva.com/otros/idiomapr.htm para información más detallada favor ver http://www.puertadetierra.com/educacion2.asp ).
Hay dos decisiones recientes que manchan a la Corte Suprema de los EEUU
y que sin dudas son otros precedentes nefastos que de seguro serán
revocados en el futuro, hay muchas más pero quisiera por lo menos citar
Kelo v. New London donde permiten expropiar una comunidad tradicional
para fines de ‘desarrollo económico’ lo cual resultó en hacer un
estacionamiento para una empresa farmacéutica y el caso, González v.
EEUU, Jessica Gonzales demandó a la ciudad de Castle Rock, Colorado
porque la Policía rehusó actuar para aplicar una orden de restricción
de la corte contra su violento esposo. La demanda la ganó en el Décimo
Circuito pero la perdió en la Corte Suprema de los EEUU, era una
demanda por negligencia crasa contra la policía por no cumplir su
responsabilidad y ejecutar una orden legítima de protección. La orden
de la corte requería que Simón Gonzales estuviera alejado de la casa de
ella y sus niños y también decía, “La Policía deberá usar todos los
medios razonables para protegerla y a sus niños.” Simón Gonzales
secuestró a sus tres hijas, Rebecca, Kathryn, y Leslie de su casa y,
varias horas después, les disparó y las mató. Cuando Jessica
Gonzales se dio cuenta que sus tres hijas no estaban, inmediatamente
llamó al Departamento de Policía de Castle Rock. Les mostró a los
oficiales la Orden de Restricción de la Corte y les solicitó ayuda. La
ley de Colorado requiere que la policía arreste a cualquiera que viole
una orden de restricción. La Sra. Gonzales dijo que los oficiales de
policía no parecían muy preocupados. Le dijeron que llamara nuevamente
en unas horas si las niñas no regresaban a casa. Simón Gonzales
finalmente llamó a Jessica para decirle que estaba con las niñas en un
parque de diversiones muy conocido. Jessica llamó a la policía y les
pidió buscar a las niñas y traerlas a casa. Le dijeron que no podía
porque el parque no estaba en su jurisdicción. Rehusaron su solicitud de llamar a la policía de esa jurisdicción.
Después de llamar tres veces, la policía le pidió llamarlos otra vez a
medianoche si para entonces las niñas no llegaban a casa. Ella manejó
hasta la estación de policía después de su cuarta llamada y de nuevo
les dijo a los oficiales de la orden de restricción y de nuevo les
pidió ayuda antes de irse a casa. A las 3:20 de la mañana, Simón
condujo hasta la Estación de Policía de Castle Rock y comenzó a
disparar al edificio con una pistola semiautomática que recién había
comprado. Los oficiales de Policía le dispararon y lo mataron y
encontraron los cuerpos muertos de las tres niñas en su camión. Tres
niñas muertas y una decisión injusta.
Hoy, tenemos antes
nosotros otro reto como cuando nos enfrentamos a la Marina de Guerra en
Vieques, hoy nos enfrentamos al poderoso Don Dinero y su control sobre
el estado colonial incluyendo el secuestro que mantiene del sistema
judicial.
Hoy nuevamente vemos otro de los miles ejemplos en que la justicia no es sinónimo de sistema de derecho.
Hoy como siempre permitir una injusticia significa abrir el camino a todas las que siguen.
Hoy rechazamos igual que los verdaderos constitucionalistas el que
aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con
fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero (Benjamín
Franklin), y los que se asocian, alían y asisten a estos capaces de
hacer lo que sea, sean jueces o lo que sean, tienen sus historias
repletas de excusas imposibles de justificar.
Y nosotros a seguir luchando.
ortizfeliciano.blogspot.com
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