Casa digital del escritor Luis López Nieves


Recibe gratis un cuento clásico semanal por correo electrónico

Carminum III, 21 (A una ánfora)

[Poema - Texto completo.]

Horacio

¡Oh nacida conmigo, siendo cónsul Manlio!,
ya contengas lamentos o juegos,
ya disputas y locos amores
o sueño confortable, piadosa arcilla
que custodias un excelente Másico
y eres digna de ser sacada en un día grande,
baja—Corvino te lo manda—
a derramar tus lánguidos vinos.
Él, aunque está empapado de discursos Socráticos,
no te despreciará. Se dice que también
Catón el Viejo templaba su virtud con vino.
Tú aplicas un tormento blando
al carácter que es de ordinario duro;
tú descubres, de acuerdo con el burlón Lieo,
las dudas y secretos pensamientos de los sabios.
Tú vuelves la esperanza a las mentes inquietas
y añades fuerzas y valor al pobre,
que, contigo, no teme las coléricas tiaras
de los reyes ni las armas de los soldados.
A ti Líber y Venus—si nos es propicia—
y las Gracias, indolentes a la hora
de desatar sus nudos, y las brillantes lámparas
te harán durar hasta que el regreso de Febo
ahuyente las estrellas.



Más Poemas de Horacio