El domador de focas
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Ramón Gómez de la SernaEra un muchacho moreno de pelo muy abrillantado que solo se dedicaba a domar sus focas, dándoles azotitos en las nalgas negras. Había conseguido de las focas que tocasen la marimba, que fumasen en pipa, que escribiese a máquina, que hiciesen punto de jersey, que tocasen la guitarra y hasta que cantasen flamenco. Pero tanto esfuerzo hizo con sus focas, tanto se dedicó a ellas día y noche, que un día apareció arrastrándose por la alfombra convertido en foca. Fueron a llamar al director del circo y a decirle que había salido una foca de más, pero que no se encontraba al domador por ninguna parte. El domador de leones hizo de domador de focas aquella noche, y desde entonces el hombre convertido en foca fue la foca prodigio, la foca que dibujaba y que sabía matemáticas, la foca que recibía la primera corvina en el reparto de peces que se hacía entre número y número del largo trabajo.
FIN

