¡Oh Paz! ¿Con tu presencia bendices las moradas
de esta isla rodeada de guerra, apaciguando
con plácido semblante nuestra última angustia,
haciendo que sonría este triple reinado?
Convoco tu presencia con júbilo, y convoco
a dulces compañeros que te esperan; completa
mi gozo: que no falle mi primera esperanza,
que sea tu favorita la ninfa de los montes,
la libertad de Europa proclamada la dicha
de Inglaterra. ¡Oh Europa! No vean los tiranos
que debes cobijarte en tu anterior estado.
Con las cadenas rotas, grita que tú eres libre;
da normas a tus reyes, sujeta al poderoso.
¡Con pasados horrores conquistarás tu dicha!