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Luis López Nieves

Todo escritor debe revisar mucho y continuamente. Es un disparate dar por terminado un texto tras una sola redacción. Un cuento acabado de escribir es siempre un mero borrador. Creo que hasta un principiante sabe esto (a menos que sea muy arrogante).

Más que añadir, al revisar mayormente borramos lo que sobra o no nos gusta. O cambiamos párrafos de sitio. O reestructuramos el texto por completo (cambiamos el orden de las escenas, cambiamos de tercera persona a primera persona, etc.). Pero muchas veces corregimos con dudas. ¿Y si lo borro (o cambio) porque hoy no me gusta, pero mañana me arrepiento?

Esta es la manera en que yo he solucionado este dilema:

Digamos que voy a escribir un cuento que se llama “Quince lunas”. Abro una carpeta en mi computadora y la llamo “Quince lunas” (sin las comillas).

Luego, dentro de la carpeta, creo un archivo llamado “Quince lunas 01”. En este archivo es que voy a trabajar. Al terminar de escribir ese día, hago mi copia de seguridad y me voy a dormir.

Al otro día, abro “Quince lunas 01” pero no le hago ninguna modificación. ANTES de comenzar a trabajar, escojo “Grabar como”, “Guardar como”, “Save as” o el comando necesario para grabar una copia del archivo con otro nombre. Lo bautizo “Quince lunas 02”.

Abro una carpeta nueva que se llamará “Viejos”. Agarro “Quince lunas 01” y lo coloco en “Viejos”. Por tanto, “Quince lunas 01” queda archivado en la carpeta “Viejos”. Y paso el resto del día trabajando con la nueva versión: “Quince lunas 02”.

Al otro día abro “Quince lunas 02” y lo grabo como “Quince lunas 03”. Guardo “Quince lunas 02” en la carpeta “Viejos”, junto con “Quince lunas 01”, y paso el resto del día trabajando con la versión más reciente de mi cuento: “Quince lunas 03”.

Y los días subsiguientes se repetirá esta secuencia, hasta terminar el cuento, que podría ser la versión “Quince lunas 37”.

Con este método me siento en la libertad de hacer todos los cambios que me dé la gana, incluso los que me tienen indeciso, porque sé que en la carpeta “Viejos” están guardadas todas las versiones anteriores. Si el undécimo día de trabajo, cuando ya voy por “Quince lunas 11”, decido que a la descripción del personaje le hace falta un detalle que borré de la quinta versión, entonces es cuestión de abrir la carpeta “Viejos”, abrir “Quince lunas 05” y rescatar el texto borrado.

FIN


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