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Hoy es viernes

[Cuento - Texto completo.]

Ernest Hemingway

Tres soldados romanos se hallan en una taberna a las once de la noche. Hay toneles en torno a la pared. Tras la barra de madera hay un tabernero hebreo. Los tres soldados romanos están un poco bebidos:

SOLDADO PRIMERO: ¿Has probado el tinto?

SOLDADO SEGUNDO: No, no lo he probado.

SOLDADO TERCERO: Pues más vale que lo pruebes.

SOLDADO SEGUNDO:Muy bien, George, tomaremos una ronda de tinto.

TABERNERO HEBREO: Aquí tienen, caballeros. Este les gustará. (Coloca una jarra de barro que ha llenado con el vino de uno de los toneles.) Es un vino bastante bueno.

SOLDADO PRIMERO: Tome usted un trago. (Se vuelve hacia el soldado tercero, que está apoyado en un tonel.) ¿Qué pasa contigo?

SOLDADO TERCERO: Me duele la barriga.

SOLDADO SEGUNDO: Has estado bebiendo agua.

SOLDADO PRIMERO: Prueba un poco de tinto.

SOLDADO TERCERO: No puedo beber esa porquería. Me da dolor de barriga.

SOLDADO PRIMERO: Llevas aquí demasiado tiempo.

SOLDADO TERCERO: Demonios ¿te crees que no lo sé?

SOLDADO PRIMERO:Dime, George, ¿puedes darle algo a este caballero para curarle la tripa?

TABERNERO JUDÍO: Lo tengo aquí mismo.

(El soldado tercero prueba la copa que el tabernero le ha preparado.)

SOLDADO TERCERO: Eh, ¿qué le has echado, mierda de camello?

TABERNERO: Bébaselo todo, teniente. Esto lo curará.

SOLDADO TERCERO: Bueno, pero no puedo estar peor.

SOLDADO PRIMERO: Vamos, arriésgate. El otro día George me dejó como nuevo.

TABERNERO: Usted se encontraba mal teniente. Sé cómo curar un dolor de tripa.

(El soldado tercero bebe de la copa.)

SOLDADO TERCERO: Dios mío. (Hace una mueca.)

SOLDADO SEGUNDO: ¡Esa alarma falsa!

SOLDADO PRIMERO: Oh, no lo sé. Yo creo que hoy se ha comportado.

SOLDADO SEGUNDO:¿Por qué no se bajó de la cruz?

SOLDADO PRIMERO: No quería bajarse de la cruz. No es su estilo.

SOLDADO SEGUNDO: Enséñame a alguien que no quiera bajarse de la cruz.

SOLDADO PRIMERO: Demonios, tú no sabes nada. Pregúntale a George. ¿Quería bajarse de la cruz, George?

TABERNERO: Debo decirles, caballeros, que yo no estaba allí. Eso no ha despertado mi interés.

SOLDADO SEGUNDO: Escucha, yo veo a muchos de esos… aquí y en otros lugares. En cuanto me enseñes a uno que no quiera bajarse de la cruz cuando llegue el momento, y me refiero a cuando llegue el momento, me subo con él.

SOLDADO PRIMERO: Yo creo que hoy se ha comportado.

SOLDADO TERCERO: Se ha comportado.

SOLDADO SEGUNDO: Ustedes no saben de lo que hablo. No estoy diciendo si se ha comportado o no. Me refiero a cuando llega el momento. Cuando te clavan el primer clavo, cualquiera de ellos lo pararía si pudiera.

SOLDADO PRIMERO: ¿Tú lo seguiste, George?

TABERNERO: No, no me interesaba, teniente.

SOLDADO PRIMERO: Me sorprendió su comportamiento.

SOLDADO TERCERO: Lo que no me gusta es que tengan que clavarlos. Eso debe de hacerte mucho daño.

SOLDADO SEGUNDO: Eso no es nada comparado con cuando los levantan. (Hace el gesto de levantar con las dos manos juntas.) Cuando empiezan a sentir el peso de su propio cuerpo. Eso es lo que los destroza.

SOLDADO TERCERO: Algunos se ponen muy mal.

SOLDADO PRIMERO: ¿Es que no los he visto? Por eso digo que hoy se ha comportado.

(El soldado segundo romano sonríe al tabernero hebreo.)

SOLDADO SEGUNDO: Eres un auténtico seguidor de Jesucristo.

SOLDADO PRIMERO: Muy bien, venga, métete con él. Pero deja que te diga una cosa. Hoy se ha comportado.

SOLDADO SEGUNDO: ¿Qué me dices de un poco más de vino?

(El tabernero levanta la cabeza, expectante. El soldado tercero está sentado con la cabeza gacha. No tiene muy buen aspecto.)

SOLDADO TERCERO: No quiero más.

SOLDADO SEGUNDO: Solo para dos, George.

(El tabernero saca una jarra de vino de tamaño menor que la anterior. Se inclina sobre la barra.)

SOLDADO PRIMERO: ¿Viste a su chica?

SOLDADO SEGUNDO: ¿No estaba yo a su lado?

SOLDADO PRIMERO: Es guapa.

SOLDADO SEGUNDO: La conocí antes que él. (Le guiña el ojo al tabernero.)

SOLDADO PRIMERO: La veía a menudo rondar por la ciudad.

SOLDADO SEGUNDO: Solía tener mucha clientela. Él no le trajo buena suerte.

SOLDADO PRIMERO: Oh, él no tiene suerte. Pero hoy se ha comportado.

SOLDADO SEGUNDO: ¿Qué ha pasado con su grupo?

SOLDADO PRIMERO: Bah, han desaparecido . Solo las mujeres se han quedado a su lado.

SOLDADO SEGUNDO: Bastante cobardes eran todos. Cuando lo han visto allá arriba no han querido saber nada de él.

SOLDADO PRIMERO:Las mujeres se han quedado a su lado.

SOLDADO SEGUNDO: Eso sí, las mujeres se han quedado a su lado.

SOLDADO PRIMERO: ¿Viste cómo le clavé la lanza?

SOLDADO SEGUNDO: Un día te meterás en un lío por hacer eso.

SOLDADO PRIMERO: Era lo menos que podía hacer por él. Te diré que en mi opinión hoy se ha comportado.

TABERNERO HEBREO: Caballeros, tengo que cerrar.

SOLDADO PRIMERO: Tomaremos la última ronda.

SOLDADO SEGUNDO: ¿Para qué? Eso no te va a servir de nada. Vengan, vámonos.

SOLDADO PRIMERO: Solo una ronda más.

SOLDADO TERCERO (Levantándose del tonel): No, vámonos. Esta noche me siento fatal.

SOLDADO PRIMERO: Solo una más.

SOLDADO SEGUNDO: No, vámonos. Nos marchamos. Buenas noches, George. Ponlo en la cuenta.

TABERNERO: Buenas noches, señores. (Pone cierta cara de preocupación.) ¿Y no podría darme un anticipo, teniente?

SOLDADO SEGUNDO: ¡Qué demonios, George! El miércoles es día de paga.

TABERNERO: Muy bien, teniente. Buenas noches, caballeros.

(Los tres soldados romanos salen a la calle.)

(En la calle.)

SOLDADO SEGUNDO: George es un judío como todos los demás.

SOLDADO PRIMERO: Vamos, George es un buen tipo.

SOLDADO SEGUNDO: Esta noche para ti todos son buenos tipos.

SOLDADO TERCERO: Bueno, volvamos a los barracones. Esta noche me encuentro fatal.

SOLDADO SEGUNDO: Llevas aquí demasiado tiempo.

SOLDADO TERCERO: No, no es eso. Me siento fatal.

SOLDADO SEGUNDO: Llevas aquí demasiado tiempo. Eso es todo.

FIN


“Today is Friday”, 1926


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