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La coma del vocativo:

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Luis López Nieves

Los “vocativos” son las palabras utilizadas para llamar, invocar o nombrar a una persona cuando nos dirigimos a ella directamente. Los vocativos siempre se separan por medio de comas.

El uso más común es cuando usamos el nombre de la persona con que estamos hablando. Por ejemplo:

Graciela, me gustaría preguntarte si consideras que este poema es romántico.

Me gustaría preguntarte, Graciela, si consideras que este poema es romántico.

Me gustaría preguntarte si consideras que este poema es romántico, Graciela.

Ya sea al principio, al final o en cualquier lugar de la oración, el vocativo (Graciela) lleva comas. Cuando el vocativo está al comienzo o al final, obviamente solo lleva una coma. Cuando el vocativo está dentro de la oración, se coloca coma antes y después del vocativo.

Es importante la coma del vocativo porque su ausencia (o presencia) puede cambiar por completo el sentido de una oración. Veamos estos ejemplos:

Teresa deja de huir.

Teresa, deja de huir.

En el primer ejemplo se nos informa que Teresa ha dejado de huir. El segundo ejemplo es muy diferente, porque le estamos ordenando a Teresa que deje de huir.

Veamos otros ejemplos:

Cristina llama a los estudiantes.

Cristina, llama a los estudiantes.

En la primera oración se nos informa que Cristina está llamando a los estudiantes. En la segunda oración nosotros le estamos ordenando a Cristina que llame a los estudiantes.

Estos ejemplos demuestran que la coma puede cambiar el sentido de una oración.

Debo aclarar que el vocativo no es únicamente un nombre propio. También puede tratarse de un nombre común, un título, un rango militar o civil, una profesión o un familiar. En todos los casos va entre comas como todos los vocativos. En los siguientes ejemplos los vocativos están subrayados:

Tenga la bondad, sargento, de llevarle el fusil al capitán.

Señor alcalde, ha sido un placer conocerlo.

Muchas gracias por haberme curado, doctor González.

Por favor, mamá, déjame ir al cine.

Distinguida señorita, con mucho gusto acepto su compañía.

No puedo creer que lo hayas rechazado, querida amiga.

El hecho de que simplemente mencionemos el nombre de una persona no significa que es vocativo. En los siguientes ejemplos no hay vocativos:

Ayer comí con Juan en un restaurante nuevo.

María es una chica inteligente, pero perezosa.

Nunca sé dónde podré encontrarme con Magdalena.

En ninguna de las tres oraciones anteriores hay vocativo porque no les estamos hablando directamente a Juan, María o Magdalena. Solo estamos hablando sobre ellos.

Como han visto en algunos de los ejemplos anteriores, a veces el vocativo está formado por un grupo de palabras. En los siguientes ejemplos, los vocativos formados por más de una palabra están subrayados:

Mi amorcito lindo, gracias por tan bello regalo.

Qué placer encontrarme contigo, querida amiga de tantos años.

Muchas gracias, compañeros de la clase del 2019, por este hermoso homenaje.

Suelta el vidrio, so imbécil, o lo vas a romper.

Mi capitán, de inmediato salgo para la muralla.

Es que tengo problemas con el vocativo, admirado profesor.

En resumen: es un defecto no ponerle coma al vocativo.

FIN


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