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Oraciones cargadas:

Instrucciones para escribir cuentos o novelas


Luis López Nieves

Veamos la siguiente oración:

La niña se comió el pan en el parque.

La oración es sencilla y clara. Vamos a dividirla en cuatro partes:

La niña

se comió

el pan

en el parque.

Al escribir, podemos cargar o elaborar una o todas las partes. Por ejemplo, escojamos “la niña”.

La niña bonita, hija de doña Manuela, que estuvo presente el día que su padre murió debido a un asalto, se comió el pan en el parque.

A “la niña” le añadí información, pero lo demás se quedó igual: “se comió el pan en el parque”.

Podemos hacer lo mismo con cada parte de la oración.

La niña se comió desesperadamente, sin modales, como si estuviera hambrienta y no hubiera comido en dos semanas, el pan en el parque.

La niña se comió el pan viejo, lleno de moho, que llevaba cerca de tres días en un banco bajo el sol, y sobre el que estaban posadas las palomas en el parque.

La niña se comió el pan en el parque a pesar del bullicio, del frío, de la torrencial lluvia y del viento huracanado que varias veces estuvo a punto de lanzarla al piso y de arrancarle el pan de las manos.

En el antepenúltimo párrafo, le añadí información a “se comió”. Luego hice los mismo con “el pan” y “en el parque”.

Ahora que hemos visto las partes, discutamos cuál es el problema con las oraciones cargadas. Al redactar, no es aconsejable sobrecargar las oraciones. Hay veces en que leemos oraciones que se parecen a la siguiente, que reúne las cuatro partes cargadas que me inventé arriba:

La niña bonita, hija de doña Manuela, que estuvo presente el día que su padre murió debido a un asalto, se comió desesperadamente, sin modales, como si estuviera hambrienta y no hubiera comido en dos semanas, el pan viejo, lleno de moho, que llevaba cerca de tres días en un banco bajo el sol, y sobre el que estaban posadas las palomas en el parque, a pesar del bullicio, del frío, de la torrencial lluvia y del viento huracanado que varias veces estuvo a punto de lanzarla al piso y de arrancarle el pan de las manos.

Con las cuatro partes altamente elaboradas, la oración ha quedado muy cargada. La oración es un ladrillo insufrible.

Al revisar nuestros textos, debemos evitar las oraciones cargadas. En el caso de este ejemplo, quizás se pueda cargar una de las partes, o tal vez dos, pero cargar tres o cuatro es un defecto evidente. Ya vimos cómo se ve la oración cuando solo cargamos una parte (la niña). Ahora veamos la oración con solo dos partes cargadas:

La niña bonita, hija de doña Manuela, que estuvo presente el día que su padre murió debido a un asalto, se comió el pan viejo, lleno de moho, que llevaba cerca de tres días en un banco bajo el sol, y sobre el que estaban posadas las palomas en el parque.

En el ejemplo hay dos partes cargadas: “la niña” y “el pan”. Aunque no es una oración ideal, es tolerable. Pero añadirle información a “se comió” y a “en el parque” ya sería abrumador. No es que no podamos comunicar esta información. Podemos comunicar lo que nos dé la gana. Pero debemos hacerlo en otra oración, no en la misma.

En resumen: las oraciones cargadas son un defecto.

Sin embargo, como ya he dicho varias veces en Instrucciones para escribir cuentos o novelas, en la literatura siempre hay excepciones. Algunos autores se han caracterizado precisamente por haber desarrollado un estilo sumamente cargado o barroco. Por tanto, si te interesa, como autor, crear un estilo de este tipo, claro que tienes absoluta libertad para hacerlo. Pero, como mínimo, asegúrate de que otros puedan entender lo que escribes.

FIN


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