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Vida de ermitaño

[Minicuento - Texto completo.]

Anónimo: Mundo árabe

Cuando Nasrudín estuvo en el exilio, vivió durante un tiempo como ermitaño. Un día, Tamerlán, que se había separado de su partida de caza, fue a dar a un claro y descubrió la cabaña desvencijada del mulá. Inmediatamente, Nasrudín ofreció al gobernante su cena, que consistía en culebra asada y agua sucia. Tamerlán, hambriento, aceptó la comida con gratitud. Cuando hubo comido hasta hartarse, se limpió la barba y se dirigió a su anfitrión.

—¿Cómo puedes soportar haber caído tan bajo para tener que reemplazar las ricas ropas de cortesano por harapos como estos, y los espléndidos banquetes por culebra y un agua que apenas se puede beber?

—Porque aquí todo lo que veo es mío —explicó el mulá—. No hay opresores como tú y no veo a ninguno de tus servidores, como el verdugo, el torturador y el recaudador de impuestos.

FIN



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