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Estructura moderna:

Instrucciones para escribir cuentos o novelas


Luis López Nieves

En términos muy generales podemos decir que hay dos tipos de estructuras narrativas: la tradicional y la moderna. Esta nota es sobre la estructura moderna. (Véase aquí mi nota sobre la estructura tradicional.)

La estructura moderna es la más fácil de definir porque no existe. O digamos que son tantas y tantas que no se pueden describir, porque la estructura moderna consiste en que el escritor cuenta su historia como le da la gana. En cada texto crea su estructura propia. Descarta casi por completo el uso cronológico de los cuatro pasos de la estructura tradicional.

En la nota sobre estructura tradicional dije que esta consiste de cuatro pasos: Introducción, Desarrollo, Clímax y Desenlace.

En la estructura moderna el autor podría comenzar su novela o cuento en el mismo clímax. O en el desenlace. O empezar en el desarrollo. O donde mejor entienda que debe comenzar la historia. El autor no sigue reglas. Bueno, digamos que la única regla es que la historia sea coherente… y que tenga un conflicto, porque sin conflicto no hay cuento ni novela.

Si utilizamos a “La Caperucita Roja” como ejemplo, el cuento podría comenzar de estas maneras:

1. Comenzar por el desenlace: La Caperucita Roja, feliz por haberse salvado del lobo, besó a su mamá, quien la abrazaba con los ojos llenos de lágrimas de felicidad. Tanto el cazador como la abuela observaban con satisfacción. Al lado de la cama, en un inmenso charco de sangre, yacía un lobo muerto. Al mirarlo, la Caperucita recordó cuando, tras desobedecer las órdenes de su madre, se encontró de frente con el lobo que la esperaba en el bosque. El lobo le preguntó para dónde iba y ella le contestó…

En este primer ejemplo (comenzar por el desenlace), en algún momento el autor obviamente debe generar una escena retrospectiva para entonces contar lo que sucedió antes del desenlace.

2. Comenzar por el clímax: El lobo tumbó con las patas a la Caperucita Roja, quien lloraba y gritaba desesperada. El terrible animal, de largos colmillos, le colocó las patas sobre el pecho, de manera que la niña no se podía levantar. Tras lamerle el cuello varias veces, el animal se dispuso a morder de una vez para desgarrar el cuello y empezar a comerse a la Caperucita.  De pronto se abrió la puerta de la casa y entró un cazador enorme, quien al darse cuenta de lo que sucedía apuntó con su escopeta y mató al lobo.

En este segundo ejemplo (comenzar por el clímax), el autor ha optado por empezar en el momento más intenso de su narración. Culmina el conflicto. Evidentemente, el autor tendrá que buscar la manera de contarnos cómo se llegó a este momento climático.

3. Comenzar por el desarrollo: La Caperucita Roja entró al bosque para llevarle una canasta de frutas a su abuela. De pronto se encontró de frente con un lobo de dientes enormes que le preguntó: ¿Adónde vas?

En este tercer ejemplo (comenzar por el desarrollo), la narración comienza directamente en el conflicto. No hay introducción de ningún tipo. A este tipo de comienzo también se le conoce como “in media res”, término latino que significa “en medio de la cosa”. A partir de este comienzo, el autor puede simplemente continuar adelante y contar la historia. O puede volver atrás para ofrecernos escenas del pasado que llevaron a esa escena inicial.

Estos son solo unos ejemplos mínimos de lo que puede hacer un autor con la estructura moderna. Es decir, puede comenzar en el desenlace, el clímax o el desarrollo.

Pero también puede crear cualquier estructura que desee. Por ejemplo, es común que la estructura moderna prescinda de algunos pasos que la estructura tradicional consideraba imprescindibles. Es poco frecuente encontrar un cuento moderno que incluya una introducción tradicional o un desenlace tradicional. Estos dos pasos, en gran medida, han desaparecido.

Sin embargo, tanto el desarrollo (conflicto) como el clímax (punto de mayor tensión) siguen siendo indispensables. Sin conflicto no hay novela ni cuento. Sin clímax la novela o el cuento se quedarían a medias, incompletos. Desarrollo y clímax son imprescindibles.

En gran medida el lector contemporáneo prefiere y se ha acostumbrado a narraciones que comienzan in media res.

Hoy día las largas introducciones se perciben como aburridas. El lector moderno prefiere comenzar con el conflicto y luego (en el camino) irse enterando de los detalles que sean necesarios para entender la historia con mayor profundidad.

Resumo: no hay estructura moderna. Cada autor moderno inventa la estructura propia.

Sin embargo, aclaro que estos son precisamente los retos que interesan a un escritor. Por ejemplo, un escritor se puede decir: “Ya que las introducciones largas no están de moda, yo voy a escribir un cuento bueno y moderno con una larga introducción”. Será su reto. Pero lo hará de tal forma que al lector le gustará leer esta introducción. El lector se quedará con la impresión de que esa introducción tenía algo “diferente”, era original, no era anticuada, y por eso representa un reto superado con éxito por parte del autor.

FIN


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